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TEATRIN VIAJERO

Los TÍTERES en EDUCACIÓN y TERAPIA

<strong>Los TÍTERES en EDUCACIÓN y TERAPIA </strong> La Silueta que ilustra este Artículo es una creación de la artista Karin Dickel-Jonasch y puede apreciar más de su arte en: Russian Silhouette

LOS TÍTERES, una ventana al infinito


Artículo escrito por: Elena Santa Cruz
Docente-titiritera

Fuente: La hoja del Titiritero. [Boletín electrónico de la Comisión para América Latina de la UNIMA]. Año 1, N° 2. Diciembre 2004.

Siempre amé los títeres, sin embargo… no hay titiriteros en mi familia como se podría suponer.
Mucho menos, titiriteros que se dedicaran a trabajar en aquellos lugares donde el OTRO no puede salir...

Mi mayor alegría es siempre la misma: "Saltar las fronteras", llegar al otro que no puede llegar a un teatro.

"Otro" que está imposibilitado física, económica o emocionalmente a "salir". O sea, adultos y niños que en Villas, calles, hospitales, Institutos y la misma cárcel se encuentran encerrados... por rejas, enfermedad o tristeza.

El arte titiritero me permitió comunicarme en las situaciones más difíciles.

En 28 años de titiritera -comencé a los 13- he transitado espacios que no sospeché en mis comienzos y que naturalmente se fueron abriendo en la medida que pasaron los años, y la experiencia vivida me permitió abrir nuevas ventanas.

Esto me llevó también a estudiar sin tregua ya que ese ha sido y será el mayor legado de mi Maestra Mane Bernardo, quien hablaba de la pasión y la rigurosidad que debía sin duda tener este arte.

Comencé a los 13 años en espacios abiertos y más protegidos, la calle y para niños. No cualquier plaza... aquella donde no había espectáculos. No cualquier horario, aquel que veía se ponía más triste... el atardecer. Los años me ayudaron a dar títeres de noche en plazas difíciles, de realidades duras, donde primero hay que dar de comer y después llega el arte.

Los que trabajamos en la calle decimos: "Primero la MASTICA Y DESPUES LA MÍSTICA". Responder a las necesidades básicas y luego de reconocer al otro en su dolor, llevar un rato de diversión y alivio.

Los títeres son increíbles aliados… son puentes al alma, son oídos eternos esperando escuchar... De las calles llegué a los hogares, como voluntaria, de los hogares a los Institutos, y luego a los Institutos de seguridad..., y entonces sí llegué a la cárcel. Era el momento, no antes... después de ver, palpar, estudiar... recién allí podía vivir algunas realidades.

El poder del títere es increíble, su llegada, bucea en el interior del otro... por eso el cuidado y la seriedad con que debe ser tratado.

Los titiriteros logramos con nuestros títeres que el otro se entregue a un juego que es mágico y existe en la medida que dos se encuentran. Esta maravilla que es el "encuentro humano" no tiene fronteras ni de edad, ni de condición... no hay enfermedad que lo pare, ni reja, ni distancia... el títere allí está haciendo el puente a la medida de la necesidad. Hace años ingresé como voluntaria en un instituto de menores... Chicos adolescentes a quienes se les ofrecía al atardecer un taller dentro del mismo instituto.

Una tarde llegó un nuevo integrante... llamémoslo Pedro...

Pedro se paró en el fondo del lugar y mientras yo daba la función antes de pasar a construir títeres, empezó en forma amenazante a gritar llamativamente sin mirarme...

-LOS TÍTERES SON UNA PORQUERIA...-decía.
Yo seguí trabajando… el grupo no lo miró...
Volvió a gritar ya con más fuerza...
Seguí adelante mientras pensaba que algo, y urgente, debía hacer. Yo me retiraría en unas horas pero ellos quedaban encerrados y Pedro no la pasaría nada bien.
Volvió a gritar... Entones, uno de los títeres le gritó:
-EL QUE DICE QUE SOMOS UNA PORQUERÍA QUE VENGA QUE LE TIRO DE LOS PELOS...

El recorrido de Pedro del fondo del salón hasta mí es uno de los pasajes más hermosos que vi. Pedro se paró muy enojado y comenzó a caminar… miró al mono títere... y se fue "desarmando". Caminó, caminó cada vez más flojo mirando al mono y al llegar a mí, se cayó de rodillas y le dijo al títere:
-"PERDONAME CHABÓN, YO NUNCA HABÍA VISTO UN TÍTERE".

El mono lo abrazó... Desde ese día Pedro estaba siempre en primera fila... Pedro tenía 16 años. Muchos chicos le contaron a mis títeres parte de sus historias más duras, esto me llevó a que, con autorización de ellos, yo buscara a sus terapeutas para trasmitirles ese relato... "botellas tiradas al mar con sus mensajes" que no debían quedar perdidas.

Así podría contar mi viaje con los títeres con mujeres con HIV, acompañando a niños en oncología, o en refugios de mujeres golpeadas...

No podría hacerlo sin ellos... ellos son mi puente, mi extensión...

Y la pregunta es: ¿Para qué? o ¿Por qué lo haces?
Lo hago porque me hace FELIZ y porque... creo que hay un solo mundo y que TODOS, desde nuestro humilde lugar, tenemos algo para dar... Yo soy TITIRITERA y es un orgullo que llevo en mi alma
Muchos vienen conmigo... mis alumnitos de la escuela en cada una de sus tarjetas que se entregan al finalizar la función, en los caramelos que me regalan para darles, en sus dibujos... en la ropa...

Ellos mandan sus abrazos con la ternura de su inocencia, "DE CHICOS PARA OTROS CHICOS" sin darles mayores datos, porque no es más valioso si el otro está muy mal, lo maravilloso es la posibilidad de ser solidarios soñando un mundo más humano.

Allí comienza la rueda mágica...

Dicen unos grandes titiriteros, los "Libertablas": "CUANDO LA NADA ES SEGURA, TODO ES POSIBLE".

Quizás cuando parezca que NADA se puede hacer... el espíritu andariego de los Maestros titiriteros nos impulsen a salir a los caminos en busca del otro.
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