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TEATRIN VIAJERO

GRANDES INQUIETUDES PARA PEQUEÑAS SOLUCIONES

<strong>GRANDES INQUIETUDES PARA PEQUEÑAS SOLUCIONES</strong> Por: Anabella Rodríguez

Cuando se habla de teatro o literatura infantil enseguida se piensa en un receptor o público infantil. Sin embargo esta imagen del niño no es una proyección abstracta e ideal de lo que se considera “niñez” para el dramaturgo de obras infantiles, sino una creación para receptores concretos y determinados por una comunidad. El niño como individuo que comienza su desarrollo en la sociedad se encuentra inmerso en una tradición, en un contexto y en un momento histórico que crean un imaginario. Por ello, el teatro o la literatura infantil son manifestaciones artísticas que envuelven, en una aparente sencillez, la complejidad de un arte para quienes “descubren el mundo que les rodea” y de allí la importancia del juego escritor-receptor, donde la comprensión de este último marca la calidad artística del objeto estético infantil. Tal como afirma Ítalo Tedesco en “Consideraciones teóricas en torno a la Literatura Infantil”, el receptor infantil es un sujeto variable que depende de su comunidad y de su edad:

Si se piensa en que literatura infantil es la destinada a los niños en rol de lectores (en nuestro caso de público) hay que aceptar el término, de manera convencional. Pero lo “niño” o lo “infantil” es un concepto variable en la organización social y en el ordenamiento de los estratos socioculturales (Tedesco 1998,187).

Por esto, el “niño actual” debe enfrentar una serie de “situaciones nuevas” que son inherentes a la época, tales como la contaminación y la violencia (por ejemplo). Sin embargo, además de “descubrir” este mundo complejo y globalizado, el niño posee ciertos rasgos recurrentes que son invariables (salvo ciertas excepciones) en su desarrollo psicológico. Alga Marina Elizagaray (autora cubana que ha desarrollado una interesante propuesta latinoamericana sobre lo infantil) plantea en su obra En torno a la literatura infantil, que el niño posee distintas edades, las cuales se clasifican en: rítmica (que incluye juegos, además, con colores y que, según la autora, va de los tres a los seis años aproximadamente, sin embargo, para otros psicólogos, antes pueden ser motivados desde su nacimiento también con sonidos y colores), imaginativa (de los 6 en adelante), heroica (entre los 8 y los 12 cuando “juegan a ser héroes”) y romántica (aparece simultánea a los doce y, por supuesto, se enfoca más hacia las niñas por motivos sociales). Estas divisiones, que surgen por estudios psicológicos y pedagógicos de los niños para el “ámbito adulto”, muestran la complejidad que tiene una obra infantil para un receptor adulto, si pretende analizar y descubrir la riqueza del contenido existente bajo “la capa de la sencillez”. Por ello, un estudio de lo infantil exige un enfoque multidisciplinario:

La creación de ésta pasa necesariamente por el trabajo interdisciplinario. Es casi un esfuerzo de creación colectiva en el que debe escucharse a los autores, a los padres, a los niños, a los psicólogos, a los maestros y a los científicos sociales. No basta con las clasificaciones tradicionales en torno a varias infancias. Debe investigarse en torno a variaciones diatópicas y diastrátisca. Y los cambios diacrónicos. (Ibid, 192).

Las obras infantiles actuales poseen temáticas que nos exigen centrarnos en el mundo de hoy para descubrir inquietudes y problemas, a los cuales los niños deben enfrentarse desde pequeños. Este es el caso de las obras de títeres que elaboran el grupo argentino-colombiano Colectivo Teatro 4 Elementos que surge en Bogotá en el año 2000 con Alfredo Muzaber (como director), Juan Pablo Poveda, Eduardo Tapia, Leticia Gili, Daniel Encinas, Verónica Gelmán, Natalia Caballero y varios directores titiriteros, además de colaboradores como Daniel Díaz, Marcos Andrés Pérez, Oscar Navarro y Malu Jiménez. La Compañía Profesional de Títeres y Objeto (residente en España actualmente) dirigida a niños y adultos posee dos obras, entre sus diversos proyectos, que llaman nuestra atención por su contenido y propuesta social.

La primera obra es la versión libre que hacen de El Generalito, del autor chileno Jorge Díaz. El grupo 4 Elementos aborda desde los títeres un mensaje de “libertad consciente” para los niños (y también a los adultos). Lo interesante, desde la perspectiva de la Psicología del Aprendizaje, es que construye la definición de represión y libertad a través de los colores, los cuales le permiten dirigirse a un público infantil de temprana edad por jugar con los colores (gris-blanco), recordando la propuesta psico-pedagoga de la edad rítmica. En la historia los más pequeños (y también en cierta forma los adultos) elaboran un proceso de aprendizaje por asociación, donde las definiciones se crean por opuestos y por ciertos rasgos característicos (los colores y los tamaños). De esta forma, surgen los conceptos de libertad y represión: “¿qué se entiende al decir que un concepto es un conjunto de rasgos conectados por medio de alguna regla? Esto quiere decir que cualquier concepto bien definido que se nos ocurra se podrá definir mediante la relación de ciertos rasgos” (Hulse, Egeth y Desse 1980, 283).

El concepto de libertad y represión en la obra El Generalito se desarrolla de manera clara y precisa a través de los colores y tamaños. El General (represión) es un gigante que obliga a todos a su voluntad y los hace pintar sus casas del color gris. El niño (libertad) es un pequeño que decide pintar su casa de blanco y rompe la regla de la represión. Evidentemente, esta historia nos recuerda una temática recurrente de la literatura universal con David y Goliat, en donde el joven David se hace líder al derrumbar al gigante Goliat con su “pequeña fuerza”.

El Generalito muestra un mensaje complejo e importante que se podría considerar “no importante o muy difícil para un niño”, sin embargo la represión o el abuso de poder no es sólo un problema de Estado. La represión se genera desde las más pequeñas relaciones diarias (en su casa con los hermanos, en el colegio con sus compañeros, en la calle con los extraños, etc.) y el niño asocia la libertad de “ser” a su contexto. El discurso reflexivo de la obra nos parece interesante. No se trata que el niño “saldrá discutiendo de política” al finalizar, sino que se le inculca desde pequeño la importancia de “ser diferente”, sin atropellar a los demás. Sin duda, esta es una gran temática que lo más pequeños comenzarán a vivir desde el hogar y el colegio en un mundo más globalizado cada día, en donde es difícil no confundir “libertad individual” con “el individualismo negativo”, propuesto por el consumismo del mercado.

Otra propuesta interesante de este grupo argentino-colombiano son sus títeres ecológicos que muestran cómo la planificación para luchar contra la contaminación comienza desde los “más pequeños también”. Hoy en día se desarrollan campañas para limpiar playas, montañas y ciudades en general por enorme cúmulo de objetos que no usamos y que son difíciles para su degradación cuando lo echamos al medio ambiente. Los integrantes de 4 Elementos, cuando observaron esta realidad de la contaminación marina en Capuragana (una hermosa playa cerca de Panamá), decidieron elaborar esta interesante propuesta que muestra cómo el hombre puede hacer útil los desechos. Así comenzaron la labor de recolección de basura en las playas con los niños (algo que nos recuerda el Día Internacional de las Playas que se celebra el tercer fin de semana de cada Septiembre, promovido por asociaciones internacionales como la Fundación Proyecto AWARE que organiza la campaña de limpieza de playas "International Cleanup Day" y en Venezuela por la asociación FUDENA, entre otras). El grupo clasifica los materiales con conciencia ecológica, tal como lo afirma Alfredo Muzaber:

…nuestra tarea empezó en las costas del mar, donde recogíamos la basura y la clasificábamos para poder transformarla. Con los desperdicios plásticos como botellas, vasos, decidimos fabricar títeres de allí el nombre del taller, TÍTERES ECOLÓGICOS, nuestro objetivo como artista no consistía en que los niños aprendieran a manipular muñecos y tuvieran precisión en sus movimientos y voces, solo queríamos despertar una conciencia ecológica y enseñar a cuidar el lugar donde uno vive (2005)

Luego de esta catalogación proceden a dictar talleres para hacer títeres con los desechos. Esta interesante e importante labor fue acogida muy bien por el público y posee tres años:

Obviamente la cantidad de basura superó nuestras expectativas y no pudimos reciclar todo el material, pero nuestra primer experiencia con los talleres de títeres ecológicos fue tan gratificante, que hemos venido trabajando con ellos por 3 años, presentando la propuesta en ciudades capitales como Santiago de Chile, en pueblitos como San Agustín Colombia, en Quito, Ecuador. (Ibid).

La actividad pudiera ser impulsada por otras regiones, como propuesta artística y educativa, si consideramos que la tarea de la limpieza de los mares ha sido promovida a nivel internacional en un día del año y en distintas localidades en fechas especiales. Con esta labor, se benefician los individuos que visitan las playas y los habitantes naturales del mar: los peces, tortugas, algas, aves marinas y demás especies microscópicas, que muchas veces mueren con la contaminación eliminando la riqueza mineral del agua y haciendo del mar un “foco de infección” para los humanos y los animales.

De acuerdo con la organización ecologista Greenpeace, en un informe presentado el 4 de agosto de este año, existe deterioro progresivo del medio marino como consecuencia del vertido al mar de 6,4 millones de toneladas de basura cada año. El 70% de los residuos acaban en los fondos marinos, y sólo un 15% termina en las playas. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calcula que 13.000 piezas de plástico contaminan cada kilómetro cuadrado de mar. Los impactos más graves de las basuras flotantes sobre la fauna marina constituyen los derivados del estrangulamiento y la ingestión. Así, el informe apunta que el 98% de los fulmares del Mar del Norte tiene restos de plástico en el estómago. Por todo esto, la propuesta teatral y ecológica del grupo 4 Elementos es digna de resaltar en estos días próximos a la limpieza de las playas, ayudando a eliminar y transformar útilmente los residuos de las costas que ingieren, muchas veces, las aves (algo que no es sólo preocupación de un día para las organizaciones ecológicas).

Existe, pues, en el teatro infantil obras y grupos con una temática compleja que abordan los grandes problemas actuales y delegan a los niños la posibilidad de aprender, observar, divertirse y buscar soluciones desde pequeños.

Si desea conocer más de las obras del grupo Colectivo Teatro 4 Elementos puede escribir a: teatro4elementos@yahoo.com.ar

Bibliografía
Elizagaray, Alga Marina (1975). En torno a la literatura infantil. La Habana: Unión de Escritores y Artista de Cuba (UNEAC).
Hulse, Stewart; Howard, Egeth y James Deese (1980). Psicología del aprendizaje. México D.F. : McGraw-Hill.
Muzaber, Alfredo (2005). Información y Proyectos. Obtenido en: Lista Grupo Teatrínviajero, coordinador Eddy Díaz Souza.
Tedesco, Ítalo (1998). Modernismo, americanismo y Literatura infantil. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello.
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1 comentario

edymar -

me gustaria aber sobre las obras de Aquiles Nozoa
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